Brevísimo ensayo sobre la felicidad

Brevísimo ensayo sobre la felicidad

Durante las jornadas Enigmas en el Teatro -y también después-varias personas me confesaron que esos días habían sido felices, que olvidaron los problemas cotidianos, que se sintieron en familia, que el regreso a sus casas estuvo untado de melancolía porque todo lo vivido quedaba atrás. Atrás en el tiempo; atrás, atrás en aquel Teatro.
Fueron tan conmovedoras sus palabras, que me hizo feliz su felicidad.
¡La felicidad!: la amante más infiel, la estrella más fugaz, el grano de arena perdido en la playa, la aguja en el pajar…
Quiero dar las gracias a los cientos de asistentes a las Jornadas que vinieron de toda España y a todos los amigos que acudieron a mi llamada para semejante hechizo. Y en especial a Martín y Sofía Sierra por permitirme volver a ver mi verdadero rostro en un espejo que yo solo vi. Allí estaba mi yo de nuevo, en el fondo de su mirada limpia, ávida de conocimiento. Y en aquella camiseta con la pandilla de Scooby Doo que tenía José Antonio Caravaca. Allí estaba quien fui y quien tal vez olvidé.
Gracias también al bueno de Francisco de la Vega Casar, el Hombre-Pez de Liérganes, por su paciencia.

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