De pronto, se ha puesto a llover mientras leo

De pronto, se ha puesto a llover mientras leo

No sé si fue la lluvia o el otoño, pero regresé a Londres en mi imaginación. Como aquel otoño de hace seis años en el que visité la exposición que el Museo de Londres dedicó al hombre que jamás vivió y que nunca morirá. Una gigantesca biblioteca ocultaba una puerta secreta por la que se accedía a la exposición. Al otro lado aguardaba un sueño para alguien como yo: ejemplares originales de The Strand Magazine, la revista donde Arthun Conan Doyle publicó las aventuras del más famoso detective consultor de todos los tiempos, pantallas de televisión en las que se proyectaban imágenes de películas con todos los actores que han encarnado a Holmes, planos del Londres victoriano, manuscritos de Doyle…El mundo se podía resumir en un violín, una lupa y una gorra de cazador, aunque él jamás la usó. Y también aquel abrigo que Benedict llevaba en la excelsa adaptación televisiva de las aventuras de Sherlock que produjo la BBC. Aún no sé porqué no compré uno, pero sí adquirí un ejemplar de gorra de cazador de edición limitada. Todo un lujo que contemplo cuando escribo en mi particular 221B Baker Street. Y luego, aquella música…La sinfonía que ahora comparto mientras llueve y yo leo.

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