Frente a las murallas de Jerusalén se eleva una colina por la que serpentea la carretera que conduce a Jericó. En ella contempla el paso del tiempo un huerto donde se obstinan en seguir con vida un puñado de olivos milenarios. La tradición asegura que alguno de esos árboles asistió a una noche dramática, la que vivió en este lugar conocido en hebreo “Gat Semen” o “prensa de aceite” Jesús de Nazaret.

Si damos crédito a los evangelios, aquélla fue una noche de pasión, de dolor y angustia previa al prendimiento que, más tarde, conduciría al protagonista de los hechos a un juicio sumarísimo y a una posterior ejecución en la cruz. Pero los mismos textos hablan de la aparición de un ser que denominan “ángel” y que vino a tratar de paliar esa agonía previa. Y me hubiera gustado conocer la versión de los milenarios olivos al respecto. ¿Realmente ocurrieron los episodios que recogen los evangelios? Y, de ser así, ¿qué podrían decirme del “ángel” de marras?

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