Ocurrió ayer, hace mucho tiempo

Ocurrió ayer, hace mucho tiempo
¿Cuándo y por qué comenzó el hombre a utilizar la palabra?
Si me invitaran a viajar por el tiempo a algún momento de la Historia de la Humanidad, ése sería uno de mis destinos favoritos.
Se afirma que el hombre comenzó a escribir hace unos 7.000 años, cuando se produjo una súbita explosión de conocimiento: la cerámica, la agricultura, la ganadería: la revolución neolítica. Aquellos conocimientos florecieron en lugares diferentes y distantes, de un modo sorprendentemente y sospechosamente sincronizado.
Pero la aparición del lenguaje es más antigua y no menos intrigante. Es posible que tuviera lugar antes de que, hace unos 60.000 años, los Homo Sapiens procedentes de África comenzaran a colonizar buena parte del mundo. En algún momento ignoto, las capacidades cognitivas humanas aumentaron e hicieron posible el uso de la palabra. Pero, ¿fue algo súbito o evolutivo?
Al parecer, fósiles de hace 400.000 años permiten afirmar que el cerebro de aquellos Homo Erectus tenía las condiciones anatómicas necesarias para el uso del lenguaje. Aquel hito tal vez coincidió con el descubrimiento del fuego. Su uso permitió cocinar alimentos y liberar de ellos mayor número de nutrientes, que favorecieron ese cambio. Como pudo favorecerlo el hecho de que la comunidad se sentara alrededor de las llamas invitando a sus miembros a socializar, rompiendo su silencio milenario.
Pero, ¿realmente ocurrió así? ¿Es la palabra el resultado de una simple y a la vez compleja selección natural?
De pronto, irrumpió el lenguaje.
Miles de años después, de pronto, irrumpió la palabra escrita.
Desde entonces, expresamos conceptos abstractos y sentimientos mediante el sonido y la escritura. Pero olvidamos nuestra anterior forma de expresión; el lenguaje que compartíamos con los demás animales. Lo que en mi novela “La pintora de bisontes rojos” definí como el Lenguaje Original.
No estoy en disposición de saber si esa ancestral forma de lenguaje era (es) más rica, pero me da por pensar que en ella, al contrario que en la nuestra, no tiene cabida la mentira.
Y todo eso ocurrió ayer, hace mucho tiempo.

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